Po
bre viejecita que llorando es tá
Po r la mala hi ja que no volverá
Huyó de su la do tras
un falso amor
y hoy la pobre madre muere
de dolor.
Viejecita buena, déjame llorar
que la que se ha ido ha de retornar
por la misma puerta
por donde salió a adentrar un día
a pedirte perdón.
Añora esos dos días de felicidad,
muy cerca de aquella que
nunca ven derá,
cuando la besaba con todo su amor
y la acariciaba con
loco fervor.
Y los días pasados en el dulce hogar,
jun to a la que un día la pudo dejar,
sin ver de qué anirse traje aquel querer
desterroso la vida a quien le dio el ser.
Y una triste tarde muy cansada
allá de esperar en vano
a la que no venerará cerró aquellos ojos,
dejó de llorar
y al cielo la pobre se fue a descansar
Y la santa madre que tan to esperó,
la vuelta de aquella que nunca volvió.
En su pobre lecho antes de morir,
tanta mala hija supo ver de sí.
Añora esos días de felicidad,
muy cerca de aquella que
nunca me entera,
Cuando la besaba con todo su amor,
y la acariciaba con
loco fervor,
y los días pasados en el dulce hogar,
junto a la que un día la supo dejar,
sin ver que al ir se, será de aquel querer,
de esterozo a la vida,
a quien le dio el ser.
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