Ana cumple 18 años,
nunca enseña lo que tiene hasta el final
Ha bebido demasiados tragos,
hace tiempo que no dice la verdad.
Sara tiene una lavadora,
se mete dentro y no para de girar.
Lleva demasiado tiempo sola,
no le queda nada para esnifar.
Se perdían siempre por el fielo
Estaban asustadas
Todo el día comen caramelos
No les queda nada en la mirada
Tienen puesto el dedo en el gatillo
Todavía no se atreven a apretar
Sonia busca pero nunca encuentra,
nadie nunca la ha querido despertar, ha cumplido otra
vez los treinta, se han cerrado en su
caja de neta.
Su amigo busca siempre soluciones
Y escribe cosas
en un libro de cristal
Dor me de día y habla por la noche
Ha ce tiempo que no acude a trabajar
Sonia grita fuerte desde dentro
Pe ro no la escuchamos
Siempre caminan hacia un agujero
Ya no miran nunca más
que alguieno
Ahora tienen apretado el nudo
Todavía no se atreven a saltar
Que nadie se queje
Hemos vendido todo
Tu nombre, el mío
A precio redu cido, el viento, el frío,
están llegando a la ciudad.
Los hombres grises tienen traje nuevo,
los domingos van en cocha a pasear,
construyen máquinas y traen dinero,
aquí todos los llamábamos papás.
Y sonríen siempre con cuidado
No enseñan los colmillos
Ya lo tienen todo planeado
Mi ra como apilan sus cuchillos
Los hombres grises tienen traje nuevo
Todavía no empezaron a
matar
Que nadie se queje,
lo hemos vendido todo
Tu nombre, el mío,
a precio re ducido
el viento, el frío, están llegando a la ciudad
Y sonríen siempre con cuidado, resecan los colmillos,
ya lo tienen todo planeado, mira
¡Acaba, mira, sus cuchillos!
Los hombres grises tienen
traje nuevo
Todavía no empezaron a
matar
Que nadie se queje
Lo hemos vendido todo
Tu nombre, el mío
A precio reducido
el viento, el frío,
están llegando a la ciudad.